| Cuando los ilustrados
del siglo XVIII impulsaron la ejecución de las obras
que culminarían la construcción del Canal
de Castilla, nunca podrían haber imaginado que, 200
años más tarde, el futuro de su sueño
ilustrado no iba a estar ligado ni a la industria, ni a
la agricultura, ni al comercio sino a algo tan alejado de
estos conceptos como es el ocio y disfrute de la naturaleza.
En primer lugar pretendía unir Segovia con Santander,
crear una red de canales en Castilla que facilitara el trasporte
de grano y de todo tipo de mercancías, y, en segundo
lugar, traer agua para regar los siempre sedientos campos.
Hoy, en los albores del siglo XXI, cuando la mayor parte
de su legado patrimonial, sobre todo las edificaciones de
todo tipo, ha desaparecido o se encuentra en un lamentable
estado de ruina y abandono, el futuro de esta “vía
verde” de 207 kilómetros está unido,
principalmente, a su utilización como espacio de
ocio, generador de toda una economía alternativa
que puede surgir en torno a lo que se ha dado en llamar
el “turismo verde”.

Nacimiento del Canal de Castilla
El Canal nace en el Pisuerga y no se aleja de su vega hasta
que entra en la Tierra de Campos. La primera comarca natural
por la que discurre es, precisamente, la vega de este río.
Por el Oeste, y también por el Este en la provincia
de Burgos, se levantan páramos. Es esta una comarca
de transición entre la Montaña Palentina y
la Tierra de Campos; abundan los bosques de robles, los
pastizales y el monte bajo. La presencia de la Montaña
se hace patente si miramos hacia el Norte.

Hito indicativo del nacimiento
del Canal de Castilla
Enseguida el canal sale a Tierra de Campos, una de las
comarcas más homogéneas y definidas de España.
Se trata de una perfecta región natural repartida
administrativamente hoy en cuatro provincias. Palencia es
la que goza de un espacio más extenso; la sigue en
extensión la de Valladolid. La característica
dominante del paisaje es la horizontalidad, rota a veces,
por algunos tesos y alcores. Llaman la atención la
profundidad de sus perspectivas. Carece de arbolado, salvo
aisladas hileras y todo es un inmenso campo de cereales
salpicado de pequeñas charcas. Su belleza es a veces
difícil de explicar, pero seduce por su sencillez,
austeridad y armonía entre cielo y tierras.

Paisaje característico
de Tierra de Campos con un palomar
En Villamuriel, Dueñas y Cabezón, el Canal
lame la Comarca del Cerrato, donde se alternan en un perfecto
desorden los pequeños páramos calizos y sus
rápidas pendientes con las fértiles vegas
que asientan poblaciones. Es una comarca más forestal
y pastoril que agrícola: abundan los pastos y los
montes de roble y enebro.
Pero el Canal propiamente no atraviesa el Cerrato; más
bien lo bordea aprovechando los valles del Carrión
y del Pisuerga. De Dueñas a Valladolid discurre junto
a éste último. Aquí el paisaje parece
asemejarse a una gran artesa, cuyos lados son las cuestas
de los páramos y el fondo, plano, el valle por el
que discurre el Pisuerga. También tiene su especial
encanto, pues un ancho y esbelto bosque de galería
alegra esta campiña, flanqueada de altos páramos.
Abunda el cultivo de regadío, pero el viñedo
no ha perdido importancia, debido a la calidad de los campos. |