Pueblos y Turismo en la provincia de Palencia - Guiahispania
 
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Rutas

El Parque Natural de la Monataña Palentina, nos ofrece la posibilidad de realizar una serie de rutas, que nos permitiran descubrir la belleza paisajística de la zona.

Algunas de estas rutas que podemos realizar, son las siguientes:

1. EL POZO DE LAS LOMAS Por el Alto Carrión

Iniciamos el recorrido desde Cardaño de Arriba. El camino comienza junto a la Iglesia del pueblo y asciende valle arriba por una zona de praderas hasta que cruzamos un puente que salva el Arroyo de las Lomas. Si dejamos a la derecha el arroyo, el ascenso se hace un poco más pronunciado. Encontraremos una bifurcación antes de llegar al Alto de la Majada de las Vacas. Por la derecha el camino desciende hasta la cascada del Ves. Por la izquierda continuamos la ascensión hasta cruzar de nuevo el arroyo por un nuevo puente.
A partir de aquí el sendero asciende por la ladera hasta el alto de Lomba desde el que podemos ver el circo glaciar en cuya base se asienta el pozo de Las Lomas, rodeado por las cumbres del Celestino (2.394), el Alto de Fuentes Carrionas (2.497), las Agujas de Cardaño (2.386) y el Alto de las Lomas (2.430).

Las ruinas de un chozo nos sirven de referencia para retomar el sendero, que serpentea ladera arriba hasta el Lago.

Los valles de Cardaño tienen como escolta las más altas cumbres de la Montaña Palentina: el Espigüete, el Pico Cuartas o Peña Prieta entre otras. Para que los montañeros disfruten desde las alturas de la Meseta Castellana y los valles cantábricos.

Este sector esta incluido en la Reserva Nacional de Caza de Fuentes Carrionas y en el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre.

Distancia Aprox. 10 kilómetros (ida y vuelta).
Duración:
4 horas.
Época:
Todo el año. En invierno y primavera temprana la nieve exige una mayor preparación técnica.

2. EL VALLE DE PINEDA Y PAZO CURAVACAS  Por el Alto Carrión

Iniciamos este recorrido desde Vidrieros. En el mismo pueblo una pista remonta el Valle de Pineda siguiendo el curso del Río Carrión. Los primeros kilómetros caminamos en dirección este, dejando el río a nuestra derecha. Al final de dicho tramo, cruzamos el río por el Puente Pucherín. A partir de aquí el valle cambia de orientación y la pista asciende levemente en dirección norte hasta Santa Marina, donde el Carrión recibe las aguas del arroyo Arauz.

De nuevo el Valle cambia de dirección y tras vadear dos veces el río, caminamos ahora hacia el noroeste por los llanos de la Vega de Correcaballos, alejándonos del cauce. Volveremos a acercarnos al río en el estrecho, donde el valle se encoge entre las laderas del Lezma y Curavacas. Al final de la explanada de Vega los Cantos, el Carrión recibe por nuestra izquierda  el arroyo de Ves. Un sendero asciende junto por la orilla del arroyo entre las cascadas hasta el mismo pozo de Curavacas. También podemos llegar continuando por la pista, que cruza algo mas arriba del río Carrión.

Este sector esta incluido en la Reserva Nacional de Caza de Fuentes Carrionas y en el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre.

Desde el alto valle de Pineda podríamos acercarnos a la Laguna de Fuentes Carrionas, nacimiento del Carrión, enclavada en un magnifico circo glaciar. E incluso ascender al Curavacas o a Peña Prieta.

Distancia: Aprox. 20  kilómetros (ida).
Desnivel: 500 metros
Duración: 11 - 12 horas (ida y vuelta).
Época: Todo el año. En invierno y primavera temprana la nieve exige una mayor preparación y precaución.

3. LA FUENTE DEL COBRE  Por el Alto Carrión

Para llegar al Valle de Redondo salimos de Cervera de Pisuerga dirección Potes hasta llegar a Santa María de Redondo. Al final del pueblo cruzamos un puente que salva el arroyo Lombatero y seguimos la pista que transcurre paralela a la escombrera de una antigua mina de carbón y que nos lleva a otro puente sobre el río Pisuerga. A partir de aquí el camino asciende dejando el río a la izquierda. Cruzamos un puente más y pronto nos encontramos con una bifurcación.
Continuamos por la derecha (por la de la izquierda efectuaremos el regreso) hasta la confluencia de dos valles. Veremos el Pisuerga, y sin cruzar el río, tras pasar por unas camperas, el camino asciende por el fondo del valle, cerca del río. Este sendero transcurre bajo un sotobosque de hayas, robles, acebos, avellanos, abedules y mostajos.

Cuando el camino abandona la espesura nos encontramos con unas pequeñas cascadas y algo más arriba la Fuente del Cobre, coronada por las crestas de unos farallones calizos.

El regreso se puede efectuar por la misma ruta o por un sendero alternativo, bien marcado por el continuo trasiego de los visitantes, que parte de la misma boca de la cueva y que nos llevará por la ladera. Abajo divisamos el valle y a la izquierda hermosos bosques  de haya. Desde aquí podemos disfrutar de una excelente panorámica de las cumbres de la Sierra de Peña Labra. Pasamos la majada y tomamos una pista que nos introduce enseguida en un bosque de roble por el que descendemos hasta encontrarnos con el camino por el que hicimos ascensión.

Este sector esta incluido  en el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre.

Es importante señalar como curiosidad el nacimiento del Rio Pisuerga que surge de de una profunda cueva. Tradicionalmente, Fuente del Cobre ha sido considerada como lugar de nacimiento de este río. Sin embargo, su verdadero origen está unos kilómetros más arriba, en las laderas de Valdecebollas. Las aguas recogidas por varios arroyos y pequeñas lagunas, se filtran por una sima en el sumidero del Sel de la Fuente, para surgir dos kilómetros más adelante por la boca de la cueva.

En los pueblos del valle se conserva una rica arquitectura rural con abundantes casas blasonadas. En San Salvador de Contamuda es recomendable visitar la Colegiata románica y el rollo.

Distancia: Aprox. 10  kilómetros (ida y vuelta).
Desnivel: 400 metros
Duración: 4 – 5  horas.
Época: Todo el año. En invierno y primavera temprana la nieve y el agua pueden dificultar el acceso.

4. EL ROBLÓN DE ESTALAYA  Por el Alto Pisuerga

Podemos iniciar este itinerario desde el pueblo de Vañes. Unos 300 metros antes de llegar al pueblo, a la derecha de la carretera, tomaremos un camino que asciende en suave pendiente, rodeando primero el pueblo por el este y remontando después la ladera del Cerro de San Cristóbal.

Después de saltar una cerca ganadera, el camino nos introduce en un bosque mixto de roble y haya. Arropados por la espesura, descendemos hasta la escombrera de una antigua explotación minera. A partir de aquí ascendemos de nuevo hasta otra pequeña escombrera de una antigua explotación minera. A partir de aquí ascendemos de nuevo hasta otra pequeña escombrera donde termina el camino. Desde la escombrera, a la derecha, una senda, bien marcada por las pisadas, supera, en fuerte pendiente, el breve tratamos que nos separa de la maciza figura del Roblón.

Para el regreso, podemos descansar lo andado hasta la carretera, o seguir nuestra propuesta. Descendemos unos metros por el mismo sendero para desviarnos a la derecha por un camino bien marcado.
Junto a un chozo, salimos del bosque y llegamos a un pequeño valle, por el que una pista desciende hasta la orilla del pantano de Requejada. Allí encontramos un cruce en el camino, debiendo continuar hacia la izquierda, bordeando el embalse. Muy pronto la pista se corta, aunque una senda prolonga su trayecto en dirección a Vañes. Cerca del pueblo una cerca para el ganado nos impide continuar por el antiguo camino carretero, muy abandonado e invadido por la maleza. Siguiendo la cerca por la izquierda, enseguida encontraremos el camino por donde iniciamos la ruta.

Los árboles centenarios  han sido venerados en todas las culturas, considerándose portadores de valores simbólicos tales como la sabiduría, la fecundidad, la experiencia. También sirvieron  de escenario para la celebración de ritos mágicos, asambleas, fiestas y aquelarres.
El Roble ha simbolizado desde siempre la fortaleza y la majestad. Se dice que las bellotas fueron alimento básico para los pueblos cántabros que poblaban estas comarcas antes de la colonización romana.
El roble legendario del monte de la Estalaya, conocido como el Abuelo, es sin duda el de mayores dimensiones y más longevo de la Montaña Palentina y es posible de toda la Península.

Protección existente. El Robón  de Estalaya es “Árbol Notable”. El área está incluida en el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre.

Merece la pena visitar los verdes valles y los pueblos de las Castillería: Estalaya, Verdeña, Celada de Roblecedo, San Felices de Castillería, en los cuales se conservan los mejores ejemplos de arquitectura popular dentro de la Montaña Palentina.
           
Hay varias iglesias y ermitas con vestigios románicos en los pueblos citados anteriormente. En San Felices de Castillería la iglesia de bella fábrica posee una elegante espadaña. También posee este pueblo una ermita de Santa Teresa que conserva unas interesantes pinturas murales del siglo XV.

Distancia: Aprox. 4 kilómetros.
Desnivel: 100 metros
Duración: 1 hora y media.
Dificultad: Fácil.
Época: Todo el año.

5. VALDECEBOLLAS Y EL CUETO. Por el Alto Campóo y Santullán

Desde Barruelo de Santullán una carretera local nos lleva hasta  Brañosera. Desde Brañosera tomamos dirección a Salcedillo, para desviarnos a la izquierda, dos kilómetros más arriba y llegar al refugio de El Golobar, donde muere la carretera. Iniciamos a pie el sendero que asciende por la ladera junto al arroyo del Canal hasta el collado que divide ambas vertientes de los ríos Rubagón y Pisuerga. Una vez arriba en el collado, por un sendero que recorre el cordal nos dirigimos al Alto Canalejas y más al oeste al Pico Valdecebollas, reconocible por las torres de piedra que los montañeros han construido en su cumbre. Desde Valdecebollas el camino desciende en dirección suroeste hacia el Cueto.       

Del Cueto seguimos descendiendo por el callejo trazando una gran curva hasta el collado de Pamporquero, lugar de paso entre los valles de Castillería, Mudá y Brañosera. En este tramo confluyen varias pistas de uso ganadero. Continuamos por la primera, a nuestra izquierda , que desciende en dirección este por el valle del arroyo de Pamporquero. A media ladera el camino se bifurca. Por la izquierda, tomando como referencia la línea eléctrica de alta tensión, el camino nos devuelve a Brasoñera, cuyo caserío ya es visible al fondo.

Desde el abandonado refugio de El Golobar, situado a 1.840 metros,  una sencilla ascensión nos coloca en media hora en altitudes cercanas a los 2.000 m. Al llegar al collado avistamos hacia el noroeste el Valle de Redondo, pudiendo divisar en el fondo la Cueva del cobre y el sumidero del Sel de la Fuente, donde nace el río Pisuerga. En las dos vertientes podemos observar manifestaciones de glaciarismo cuaternario en las zonas altas de los valles. A ambos lados se distinguen las morrenas y los efectos de la erosión glaciar. Siguiendo la senda en dirección oeste nos dirigimos hacia el pico de Valdecebollas. En este trayecto, el terreno presenta una coloración rojiza por la presencia de minerales de hierro. La escasa vegetación esta formada por especies alpinas. Antes de llegar a Valdecebollas la senda deja a nuestra izquierda el alto de Canalejas, cumbre en cuya cima quedan restos visibles de alguna trinchera de la Guerra Civil.

La cumbre de Valdecebollas es una plataforma plana en cuyo centro se han erigido varios hitos de piedra alrededor de uno mayor en el cual se sitúa el vértice geodésico. Si nos acercamos al borde de la plataforma obtendremos, si el día es claro, una inmejorable panorámica de las altas cumbres de la Montaña Palentina.

Hacia el oeste Peña Prieta, Curavacas, Espigüete. Hacia el suroeste Peña Redonda y la Sierra de Brezo. Al noroeste Picos de Europa. Frente a nosotros la Sierra de Peña Labra, Tres Mares, el Cuchillón y el Cueto Mañín , tras los que se divisa la estación de esquí de Alto Campoo y el Valle de Suso.

Distancia: Aprox. 12 kilómetros.
Desnivel: desde el refugio de El Golobar hasta Valdecebollas 300 metros y desde el alto de Brasoñera se descienden 940 m.
Duración: 4 – 5 horas.
Dificultad: Fácil.
Época: Todo el año, con las limitaciones que impone el clima en invierno.

6. LA TEJADA DE TOSANDE

Desde el pueblo de Dehesa de Montejo, sale una pista que cruza a C-626 a la altura del km. 2. Desde la carretera se ve en toda su amplitud, el Valle de Tosande, un profundo tajo verde abierto entre las cumbres calizas del Macizo de la Peña. Después de pasar por una zona de campos de cultivos, la pista nos introduce en un pequeño robledal, tras sortear una valla metálica que cierra el paso. El camino desciende buscando el valle. Aparecen los primeros afloramientos de roca caliza entre los que crecen encinas, robles y brezos que ocupa las laderas de Peña Opacada y del Roblillo y las Cruces. Al final de la garganta el valle se ensancha. Un circo de cumbres calizas rodea los pastizales que ocupan el fondo. En la ladera de Peña Opacada, se abre un vallejo en el que se asienta un espeso hayedo. La tejada se encuentra en el borde superior de este bosque. En el límite del hayedo con la pradera, encontraremos un sendero muy marcado por los numerosos visitantes que nos conducirá sin dificultad hasta los tejos.

El tejo es un árbol de por sí, escaso de forma natural. En la Montaña Palentina se encuentra disperso y es rara la ocasión en la que se encuentran varios ejemplares juntos. Pero más raro es aún encontrar ejemplares con la talla y el porte de los tejos de Tosande, alguno de los cuales alcanzan diámetros de 1,5 m. Por todo ello, esta tejada está considerada como una reliquia de la era terciaria, una verdadera joya botánica merecedora de los esfuerzos y atenciones necesarios para su conservación.

La regeneración de la especie en Tosande se ve dificultada por la abundancia de grandes herbívoros salvajes, que se comen los brotes tiernos y las ramillas de las plantas jóvenes. Por ellos, aunque algunos años nacen nuevas plantas en abundancia, muy pocas de ellas llegan a convertirse en árboles maduros.

Los pastizales del valle de Tosande están divididos entre cuatro pueblos: Dehesa de Montejo, Ruesga, Ventanilla y San Martín de los Herreros. Antiguamente se reunían aquí los rebaños de todos estos pueblos a los que se añadían en verano las merinas procedentes de Extremadura.

La tejada de Tosande está incluida como unidad de especial interés en el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre.

Distancia: Aprox. 10 kilómetros (ida y vuelta).
Desnivel: 500 m.
Duración: 3 horas y media (ida y vuelta).
Época: Todo el año. A partir del otoño la caída de las hojas de los hayas facilita la localización de la tejada.

7. PINAR NATURAL DE PEÑA MAYOR

En Velilla del río Carrión debemos tomar la carretera P-210 que nos conducirá hasta el poblado de Compuerto. Desde allí tomaremos un camino que nos introduce en el pinar, que en su parte baja está repoblado y llega hasta el mismo pueblo. Continuaremos nuestro camino desechando una desviación que encontraremos a la derecha y continuaremos hasta llegar a una pequeña escombrera. Seguimos el camino, que discurre paralelo a un arroyo, hasta que se transforma en un sendero pedregoso. Según vamos ganando altitud el tamaño de los pinos se reduce, y su aspecto cambia ya que debido a las condiciones climáticas y del suelo, estos árboles presentan troncos retorcidos. Al salir del bosque observaremos el escarpado roquedo de Peña Mayor. En este lugar nos encontraremos ya próximos al Collado del Pinar. Desde este punto se puede ascender fácilmente a la cumbre de Peña Mayor.
Este pinar de Velilla, es uno de los pocos que aún sobrevive, de los que un día ocuparon gran parte de la Montaña Palentina.
Una curiosa tradición, que esta muy relacionada con el pinar es la de la celebración la fiesta de Mayo, recientemente recuperada, el primer sábado de este mes, y con este motivo, se talaba un gran árbol, el cuál era pinado y adornado en la plaza del pueblo, por el que los mozos trepaban hasta la copa para conseguir un trofeo; las mozas mientras cantaban coplas.

Distancia: aproximada: 4 km.
Desnivel: 400 metros hasta el collado, 700 hasta Peña Mayor.
Duración: unas dos horas y media (hasta el collado y vuelta).
Época: todo el año. En invierno hay que contar con la presencia de nieve.

8. RUTAS POR LA VALDIVIA

SLP2 Senda de Covalagua

Al poco de comenzar la ruta, descenderemos hasta el fondo del valle por una ladera. Poco después atravesaremos un puente de madera, seguiremos la trayectoria del río Ibia corriente arriba, hasta su nacimiento en la cueva que da nombre al valle. Que se encuentra por encima de una balsa y una cascada que forma este en su discurrir. Este es un buen lugar para observar algunos animales típicos de la zona, como es el caso de los venados que se encuentran en la peña reserva de este espacio natural.
Para regresar podemos optar entre dos itinerarios diferentes: regresar a Medina de Pomar por el mismo camino, o bien tomar otro camino que nos llevara hasta la carretera que une la localidad de Revilla con la Cueva de los Franceses, desde donde podremos observar un magnifico panorama.

SLP3 Senda de Canto Hito

Un cono de piedras con el palo en el centro, va a ser el referente que nos va a servir de guía durante el recorrido. Una prácticamente línea recta que nos conducirá desde la Cueva de los Franceses hasta el menhir en dirección sureste.
El menhir de Cantohito, es una gran laza caliza, con forma rectangular, y con unas dimensiones de 3, 25 m. de altura por 0,80 m. de anchura.
Para regresar hasta la cueva, realizaremos el itinerario inverso.

SLP4 Senda Pozo de los Lobos

Esta senda discurre paralela al borde del páramo, lo que nos permite obtener una magnifica panorámica del Valle Redible, valle labrado por el río Ebro.
Este itinerario se encuentra indicado con grandes mojones de piedra, que nos conducirán hasta un vallejo, por el que descenderemos para alcanzar el Pozo de los Lobos. El camino de vuelta será el mismo que nos condujo hasta el pozo pero en sentido inverso.

9. LA  SENDA PEÑA DEL OSO

Esta senda es un itinerario totalmente señalizado, lo que evita casi totalmente la posibilidad de extraviarse. Un panel informativo, situado junto al puente de San Roque, en la salida de Cervera de Pisuerga por la C-627 en dirección a Potes, nos señala el inicio de nuestro recorrido. La senda tiene un diseño circular, por lo que, a parte del trayecto que proponemos aquí, existe la posibilidad de abordarla desde otros puntos de su recorrido. Iniciamos la marcha en la margen derecha del Pisuerga, cruzando una zona urbanizada donde se ubican un recinto deportivo y el camping de Bárcena. Al final de la calle giramos a la derecha, hacia el río. Una señal nos muestra un camino que pronto se transforma en sendero. Este bordea el curso del río entre un denso sotobosque de árboles y arbustos de la ribera y donde encontramos fresnos, sauces, chopos y algún roble. Tras franquear una valla, continuamos caminando entre campos de cultivo, por una pista  de tierra que nos conduce hasta Arbejal. A la altura del pueblo llegamos a un cruce de caminos; la pista de la izquierda conduce hasta el parador de Turismo. Continuamos por la derecha y tras cruzar un puente entramos en el pueblo.

Arbejal presenta un caserío con abundantes muestras de arquitectura rural bien conservada. En el pasado, el pueblo fue señorío de la Orden de Malta que fundó aquí un priorato en el s. XII. Tanto la iglesia de San Andrés como la ermita románica semiderruida del cementerio, conservan gravada en sus muros la Cruz de Malta, símbolo de la orden.

Desde la iglesia del parroquial el camino continúa ladera arriba hasta cruzar la carretera del embalse. A partir de aquí continuamos subiendo por una pista hasta el vallejo de Congosto. Una vez que hemos remontado el valle, una señal nos sugiere la posibilidad de descender por la pista de la izquierda entre un robledal hay un chozo de pastores. Si desechamos este desvío, nuestra ruta continúa a la derecha por un sendero que pronto desciende entre el robledal hasta la orilla del pantano. Bordeando las aguas hacia la derecha llegamos hasta una antigua cantera, que resulta un lugar excelente para disfrutar del paisaje y reponer fuerzas. Esta cantera perteneció a Villanueva, uno de los pueblos que duermen bajo las aguas del embalse de Requejada. De aquí se extrajo la piedra caliza utilizada en la construcción de la presa.

El pantano sepultó también el antiguo pueblo de Santa Maria de Vañes, hoy reconstruido en la orilla opuesta y que divisamos a nuestra derecha. Desde este mirador también se divisa al frente el pueblo de Polentinos.

Dejando el pantano a nuestras espaldas, continuamos la marcha remontando el vallejo en el que se sitúa la carretera, dejando a nuestra izquierda la Peña del Oso. Al llegar a lo alto del collado, una señal nos invita a continuar hacia el este, introduciéndonos en un bosquecillo. En este tramo, en el que el sendero serpentea entre los árboles, deberemos prestar atención a las señales pintadas en los troncos de los árboles, con el objeto de evitar extravíos.

El pantano de Requejeda se termino de construir en el año 1940. Ocupa una superficie de 333 ha. de praderas y tierras de labor pertenecientes en su mayor parte a los pueblos de Villanueva y Santa Maria de Vañes, desaparecidos bajo las aguas. La capacidad del embalse es de 65 Hm3, la profundidad máxima es de 52 metros y la cota máxima de 1.082,5 metros.
La presa, construida en hormigón relleno de roca caliza, tiene una altura de 53 metros. Es propiedad de Estado y se utiliza para la producción de energía eléctrica y para el regadío, a través del embalse de Aguilar, situado aguas abajo.

Cuando salimos del bosquecillo nos encontramos con las crestas de Peñas Negras. Tras cruzar una nueva valla ganadera, el camino comienza el descenso. Una señal nos invita a encaramarnos a las rocas, desde donde se domina la comarca. Desde esta talaya podemos contemplar el valle del Pisuerga y las terrazas y montañas que lo escoltan. Están presentes casi todas las cumbres de la Montaña Palentina: el Macizo de Curavacas, la Sierra de Peña Labra y la Peña.

De nuevo el sendero desciende entre robles hasta llegar a una pradera en la que se ubica el chozo del Prado Concejo. Desde allí arranca una pista que comunica con la C-627, donde se sitúa el punto de acceso A-4 de la senda. Pero nosotros abandonaremos esta pista unos 500 metros más abajo, donde enlazaremos a la derecha con una vía pecuaria de la meseta. Se trata del cordel cerverano, un ramal de la cañada oriental leonesa, que desde las cercanías de Saldaña se dirige a los pastos de Pernía y que nos habla del pasado pastoril de la comarca.

El cordel nos llevará de vuelta hasta la carretera de Arbejal, muy cerca del punto donde iniciamos el itinerario.

Distancia: Aprox. 11 kilómetros.
Desnivel: 300 m.
Duración: 4 horas.
Época: primavera, verano y otoño.

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